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Te casas; ¿y ahora qué?

te casas

Te casas. Si te han pedido la mano o si has sido tú quien ha tenido la iniciativa … empieza una etapa única que nunca olvidarás: los preparativos de tu boda!

Así que si estás leyendo estas líneas es porque estás de enhorabuena; ¡¡felicidades!!

Te casas y, por mucho que el compromiso pueda suponer para tu pareja y para ti un fin en sí mismo, ¡la aventura no ha hecho más que empezar! Por delante queda un largo camino dedicado a la organización y preparación de un día al que sólo le exiges una cosa; la perfección.

Claro está que depende de cómo afrontes el aspecto ceremonial del matrimonio, pero un hecho es rotundo; independientemente del tipo de boda a la que aspires, son muchos los detalles a considerar y bastante planificación de la que ocuparse. Todo ello con el objetivo de que el gran día salga redondo y permanezca en vuestra retina -y la de todos- para siempre.

Más adelante abordaremos detalles concretos de los que deberás ocuparte, pero hoy queremos que respires profundamente y que disfrutes del momento, a la vez que brindarte algunos consejos a considerar antes de que te sumerjas en la marabunta logística y organizativa.

El propósito de estas recomendaciones es que, junto con tu pareja, visualices el día de la boda, para que ambos reméis en la misma dirección y cumpláis vuestro objetivo soñado.

Te casas; disfrútalo

1.- ¡Top secret! No hables con la familia… hasta que acuerdes algunas cuestiones fundamentales con tu pareja. Por supuesto, has de comunicar a todos la buena nueva, pero llegado el momento de comentar con tus seres queridos aspectos relacionados con el evento en sí, procura no hacerlo sin antes haber acordado con tu pareja unas mínimas reglas del juego.

¿Boda civil o religiosa? ¿Multitudinaria o íntima? ¿Convencional o temática? Si ambos tenéis claro el tipo de ceremonia que deseáis desde el principio -sin entrar en excesivo detalle-, será más difícil que nadie influya en ello.

Recuerda; este día es vuestro día, y de nadie más.

2.- Haz números. De acuerdo, no es lo más romántico, pero sí es del todo necesario cuando te casas. Por lo menos a título aproximado, siéntate con tu pareja a calcular el coste que puede suponer la ceremonia y cuáles son los deseos y expectativas de cada uno de los dos en este sentido. Cuanto antes se hable de ello, más disgustos evitaréis en el futuro.

3.- Keep calm and marry on. Te casas, ¡pero debes disfrutar de la organización! Diviértete y relájate.

¿Por qué no aprovechar la situación para empaparte de aquellas películas que nos encantan los domingos por la tarde? Te invitamos a que vuelvas a ver “La boda de mi mejor amigo”, “Mi gran boda griega”, “Planes de boda” … ellas tampoco lo tuvieron fácil.

Implica a tu familia hasta donde sea posible e invita a todos los que puedas a compartir tu felicidad. Que tu madre y/o hermanas te ayuden con el vestido o que tus padres te acompañen a hacer las pruebas de menú…

Te aconsejamos que asignes diferentes responsabilidades a cada uno de los miembros de las dos familias, para que nadie sea excluido y que todos se sientan partícipes. Es una buena manera de repartir la carga organizativa , que no llegues agotada a la boda y además puedas disfrutar de tu día sin tener que preocuparte de los imprevistos que puedan surgir.

Pero lo más importante es que tu pareja y tú manejéis convenientemente vuestras expectativas.  Si acuerdas y compartes con tu pareja una misma visión del día de la boda, y lo haces desde un principio, podrás disfrutar plenamente de la experiencia y compartir tu alegría con todos. Son muchas las cosas a organizar y pueden empezar a surgir las primeras discusiones con tu futuro marido!

Ármate de paciencia y planifica todos los detalles para vivir los preparativos con entusiasmo y sin estrés!

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